Marcela tenía el mismo problema que el 80% de las ejecutivas exitosas: era brillante en su trabajo, pero su imagen no lo reflejaba. Hasta que decidió que ya era suficiente.
El momento de quiebre: «Estaba en una junta directiva presentando una propuesta millonaria. Preparé durante semanas. Pero en la sala, me di cuenta de que aunque mi propuesta era perfecta, YO no me sentía a la altura. Mi inseguridad se notaba, y perdí el contrato.»
Los 3 errores que cometía Marcela (y que cometen el 90% de mujeres profesionales):
Error #1: Vestirse para «no destacar» «Pensaba que si me vestía muy femenina, no me tomarían en serio. Terminé viéndome gris y olvidable.»
Error #2: Copiar el «uniform corporate» masculino «Usaba blazers anchos y colores apagados. Me veía como una versión mal copiada de mis colegas hombres.»
Error #3: Ignorar el poder de los detalles «No sabía que algo tan simple como cambiar el corte de mi blazer podía hacer que pasara de ‘empleada’ a ‘líder’.»
El proceso de transformación:
Semana 1-2: Diagnóstico profundo
- Análisis de colorimetría personal
- Estudio de tipo de cuerpo y proporciones
- Definición de objetivos de imagen profesional
Semana 3-6: Construcción del nuevo armario
- 8 piezas clave diseñadas específicamente para ella
- Enfoque en siluetas que proyectan autoridad Y feminidad
- Paleta de colores que potencia su tez y presencia
Semana 7-12: Refinamiento y confianza
- Ajustes perfectos que hacen la diferencia
- Coaching de presencia y postura
- Integración completa de su nueva imagen
Los resultados que nadie esperaba:
Mes 1: «Empezaron a preguntarme si había hecho algo diferente. Mis ideas tenían más peso en las reuniones.»
Mes 2: «Me invitaron a liderar un proyecto que llevaba 6 meses esperando. Coincidencia? No lo creo.»
Mes 3: «Me ofrecieron la promoción a directora regional. Mi jefe dijo que proyectaba ‘presencia ejecutiva natural’.»
El cambio real no fue solo externo: «Lo más increíble no fueron los cumplidos externos, sino cómo cambió mi diálogo interno. Me veía al espejo y por primera vez pensaba: ‘Esta soy yo, la CEO que siempre fui por dentro’.»
La lección para todas: Tu imagen no es vanidad, es comunicación estratégica. En los primeros 7 segundos, las personas ya decidieron si eres líder o seguidora, si eres confiable o insegura.